Pequeña pero poderosa, Kelly-Anne se mueve con discreción entre números y facturas con total precisión. En su rincón contable no queda nada fuera de lugar: todo está perfectamente organizado, hasta el último segundo.
Y si alguno de nosotros ha usado una tarjeta de crédito, ¡mejor que tengamos listo el recibo porque no perderá la oportunidad de pedirlo!





















